No hace mucho compartimos un taller de permacultura en Madrid en el cual apenas si nos dio tiempo a hacer la pequeña práctica que me hubiese gustado compartir. Para todas aquellas que se quedaron con las ganas y para todas las que queráis aprender a hacer estas sencillas macetas os lo voy a explicar en imágenes.
Lo único que necesitamos son unas garrafas de agua. Cada día más, vemos como el agua, nuestro bien más preciado se infravalora de tal modo que nuestras aguas se contaminan gratuitamente y a cambio debemos de pagar por el agua que bebemos. Agua embotellada, que viaja de aquí para allá y que entra al juego de las leyes del mercado, de la oferta y la demanda. Y además esta atroz práctica deja un residuo plástico más: los envases.
Esta es una forma de dar un segundo uso a estas garrafas de agua.
Lo primero que debemos hacer es cortarlas. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de cortarlas. Veremos que cada garrafa tiene una parte avocada (como un embudo), arriba. Debemos de procurar tomar la medida de esta parte y cortar (midiendo ahora desde la parte de abajo) un poco más de esta medida (del embudo). Para que una vez demos la vuelta y metamos una parte dentro de la otra nos encajen bien
Luego hacemos unos agujeros en los tapones e introducimos por ellos unos trozos de tela, de forma que al volver a poner el tapón en la garrafa nos quede la tela en el interior.
Y ya esta listo el invento.
Rellenamos las partes avocadas de las garrafas con nuestra tierra (un bocashi casero en este caso) tratando de que las telas más o menos elevadas hacia los lados, a fin de que el agua pueda ascender mejor y así la humedad quede por toda la maceta.
Y una vez con tierra, sembramos unas semillitas o trasplantamos una de nuestras plantitas. Estas garrafas son ideales para cultivos en paredes, para ello se puede fabricar muy fácilmente una estantería sobre las que colocarlas.
Ya no hay motivos para no tener una huerta en nuestro patio, balcón o porche.
PD: De regalo la flor de los almendros.

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