Un bosque no aparece de la noche a la mañana, es un proceso lento en que poco a poco se generan las condiciones ideales para que los árboles puedan colonizar el espacio. Sin la humedad o temperaturas adecuadas muchos árboles perecerían. Ya se trate de un Bosque Comestible, un Bosque Análogo o un Bosque Autóctono; si quieres tener éxito planta tu bosque en sucesión natural.
A continuación se explica como se diseña un bosque en sucesión natural poniéndoos como ejemplo el diseño de un Bosque Comestible. Concretamente, un bosque comestible para la meseta central de la península ibérica. ¡Tierra Celtíbera!
Contenido:
- Análisis
- Sucesión natural
- Fase 1
- Fase 2
- Fase 3
- Última fase (mantenimiento)
Análisis:
Lo primero y más importante antes de llevar a cabo nuestro proceso de reforestación es dedicarle un tiempo al proceso de diseño. Recuerda que el diseño eficiente es la clave de la permacultura y a futuro puede suponer un gran ahorro de tiempo y esfuerzo.
El rango de temperaturas medias oscila en la meseta sur entre los 12º y los 17º y entre los 10º los 14º en a meseta norte.
Los eventos extremos son aún más contundentes: con heladas que bajarán de los -5º en Andalucía, -10ºC en Castilla-La Mancha y -15ºC en Castilla y León. Estos eventos se concentrarán sobretodo en la primera quincena de Enero. En la primera quincena de Julio pueden darse temperaturas por encima de 40ºC, sobretodo en Andalucía.
Los climas costeros y de montaña ofrecen otra ecología, climas más suaves; así como en los valles de los ríos. En estas zonas podemos elegir especies más débiles frente a las sequías o a las heladas.
Pero en climas continentales debemos comenzar por las especies «todoterreno», que puedan resistir condiciones extremas durante los años que tarde en desarrollarse un bosque natural de alimentos.
Hoy vamos a centrarnos en las estepas castellanas. La zona centro, la meseta árida, tierras de cereales, olivos y viñas; el «monte pelao». Erigir aquí un bosque en sucesión natural no será fácil, pero todo es posible siguiendo los principios de la permacultura y planteando un buen diseño inicial.
Analiza cuidadosamente:
Ciertos datos que debemos consultar, anotar y tener muy en cuenta a la hora de elegir que plantar, pues serán cruciales:
- temperaturas máximas medias,
- temperaturas mínimas medias,
- temperatura mínima histórica,
- temperatura máxima histórica,
- pluviometría anual,
- altitud sobre el nivel del mar,
- horas de sol (insolación anual),
- dirección de fuertes vientos,
- mayor racha de viento histórica,
Esta web resulta de gran ayuda para obtener datos de cualquier ubicación: https://es.weatherspark.com/
También la web del Instituto Geográfico Nacional tiene recursos muy interesantes, mapas, atlas, etc.
Luego hemos de buscar las especies y variedades que podremos incluir y descartar las que no soporten dichos rangos. Esto nos dará la lista de nuestras especies viables. La que propongo en el enlace siguiente es una lista de especies con muchas posibilidades de prosperar en las zonas secas del centro peninsular.
60 especies para el Bosque Comestible
Este bosque ancestral estaba constituido por especies del género Quercus, sobretodo por robles y encinas. La germinación y siembra de bellotas debería de seguir siendo una actividad común para las comunidades que quieran preservar sus bosques… o recuperarlos.
Árboles para Cuenca, para Soria, Zaragoza… ¡Tierra de Celtíberos!
Bosque en Sucesión Natural:
En tierras desgastadas tras cultivos intensivos y labranza desmedida, deben seguirse desde un primer momento técnicas de agricultura regenerativa. Plantar especies de apoyo (pioneras resistentes que serán sacrificadas a futuro), acolchar y rociar microorganismos efectivos, deben ser las actuaciones iniciales.
Desarrollaremos técnicas de no-laboreo, con excepción quizá de una primera (y última) labor o siembra, siguiendo un diseño el linea clave del terreno. Sembraremos hierbas para cubrir nuestro suelo, a fin de ir creando una pradera lo más verde posible. Cuanta mayor sea la variedad de hierbas mayor será nuestro éxito.
Primeramente hay que plantearnos seriamente unas fases para el proyecto. Cuanto más las respetemos mayor éxito tendremos a largo plazo. Con ello simularemos una sucesión natural del ecosistema, buscando crear la estructura natural del suelo. Cuando se crea un bosque en sucesión natural lo primero que aparece es un prado, una vez que las hierbas generan un suelo fértil y profundo comienzan a aparecer arbustos que generan un matorral. A la sombra de éste matorral los animales comienzan a aparecer trayendo consigo semillas de árboles de otras zonas, se crea así un bosque joven. Finalmente y con el paso de las décadas o de los siglos, un bosque maduro se auto-perpetúa por sí mismo.
Creo que estas fases no deberían sucederse en períodos inferiores a tres años. Aunque para este permacultor lo ideal serían 4, 5 ¡O 6 años para cada fase! Esto nos da entre 10 y 20 años de tiempo para ir trabajando. Recordemos que nuestro bosque debería poder perdurar por siglos.
Si el terreno es un pastizal erosionado comenzaremos desde la fase 1. Pero si lo que tenemos es un viñedo partiremos entonces desde una fase 2 (matorral). Si lo que hay es un viejo olivar podemos considerarlo como un primer bosque que nos ofrece un microclima diferente (fase 3).
No hay que descorazonarse sino buscar soluciones creativas e imaginativas. Te invito a que eches un vistazo al viñedo medicinal y al olivar comestible. Diseñar un bosque en sucesión natural puede ser una gran oportunidad para vivir el presente, para interactuar con el entorno como lo haría un niño: con respeto, sin expectativas, sin prisas, disfrutando de lo sencillo, en pocas palabras… ¡Jugando!
FASE 1: CREAR UN SUELO VIVO.
Al principio no debemos plantar frutales. Estos son más delicados y necesitan condiciones más favorables para desarrollarse. En la primera fase de nuestro bosque el 90% de nuestros árboles han de ser especies de apoyo o «árboles pioneros«.
Lo primero es propiciar un prado, diseñando en linea clave, sembrar abonos verdes, agregar materia orgánica, segar en el momento adecuado (al 70% de la floración), cavar hoyos (para trasplantes futuros) y aprovechar al máximo los recursos ya existentes: árboles, linderos, zonas húmedas, zonas rocosas, recodos… Y la fauna y la flora local.
Romero, tomillo y lavanda pueden ser nuestras primeras producciones. Valora lo que tengas (tres vasos de tomillo al día te ayudarán frente a cualquier proceso gripal). Pero podemos incluir otras hierbas (altas o bajas) como hinojos, rúculas y mostaza. O raíces como el ajo y el regaliz.
Y los primeros árboles y arbustos «pioneros» que protegerán a otras especies del viento y el sol, aportarán biomasa y nitrogenarán el suelo: zumaques, olmos, chopos, retamas, escaramujos… Siembra bellotas en el invierno.
FASE 2: CREAR UN MATORRAL FRONDOSO
Cuando digo árboles «pioneros» me estoy refiriendo a especies alóctonas muy resistentes, de fácil propagación y rápido crecimiento, como el zumaque, las acacias, o los arces. Estos no se reproducen fácilmente por semilla, pero rebrotarán aquí y allá a través de sus raíces. No obstante, seamos muy prudentes al introducir especies exóticas.
Planta copiosa e intensamente cualquier árbol de leguminosas incluidas las retamas. Paulonias y castaños de indias. Chopos y sauces en las zonas húmedas. Estos serán los «pioneros«, e irán siendo sacrificados en fases posteriores. Planta muy cerca uno planta de otro (a un metro o dos de distancia), formando grupos tupidos, islas de vegetación o «gremios» con especies diferentes. Comienza en los lugares con mayor humedad y deja grandes claros sin plantar entre estas zonas.
Al estar muy juntas, comenzarán pronto a crecer altas, compitiendo por la luz. Esto creará rápidamente un microclima adecuado para nuestros «arboles objetivo«, además de un suelo acolchado, una tierra más nutrida y un ecosistema biodiverso que pronto atraerá a la fauna útil. Auto-fértil y libre de plagas.
Lentiscos, vides y madroños por doquier. Agaves, chumberas y esparto en laderas secas. Es el momento de plantar olivos, cipreses, pinos piñoneros, almendros… Entre salvias, romeros, granados y alcachofas.
Puedes ir metiendo los frutales mejor adaptados a tu zona. Variedades antiguas de manzanos, higueras, cerezos, ciruelos… Tomados de esquejes de los pueblos vecinos o intercambiados con permacultores de tu biorregión. Rodéalos de espinos, cardos y escaramujos para protegerlos de los conejos.
FASE 3: ¡QUE LA JUNGLA CREZCA!
Pasados 7, 8 o 10 años, comenzaremos a contemplar un bosque joven, formado principalmente por las «especies pioneras o de apoyo» y en donde nuestros «árboles objetivo» se mantienen pequeños bajo ellas.
No te precipites si ves que un frutal se mantiene enano bajo la copa de otro; sus raíces se están extendiendo silenciosamente año tras año, entablando relaciones con las micorrizas que ya están poblando el horizonte húmico bajo la hojarasca, está acostumbrándose al clima, la lluvia, los inviernos y veranos de la región. Cuanto más tiempo lo mantengas a la sombra de su árbol cuidador (las especies pioneras), más rápido y fuerte crecerá una vez le demos vía libre.
Con sucesivas podas y talas, segando o abriéndonos paso a machetazos, las especies pioneras deberán ir pasando de ocupar un 90% a un 10% de la masa de nuestro bosque.
Paralelamente, seguiremos trasplantando especies objetivo a las ubicaciones más fértiles y exitosas; buscando para ellas los microclimas adecuados. Incrementando su número de un 10% inicial, al 90% en las fases finales. Plántalos siempre junto a las especies pioneras, al sur de una encina si quieres que tenga muchas luz y calor o a la sombra de un chopo si lo quieres en un suelo con mayor humedad. Los pinos y abetos en las zonas altas, a los nogales no les gusta tanto la compañía, plántalos juntos pero separados de otras especies, perales y manzanos toleran la semisombra pero albaricoques y nectarinos querrán terminar bien expuestos al pleno sol.
ÚLTIMA FASE: DRUIDAS CELTÍBEROS
Un podón (u hoz) y unas tijeras de poda al cinto; más un escavillo ligero (con un mango de tu misma altura), son las únicas herramientas que una persona necesita para mantener varias hectáreas de bosque comestible.
Cosechando múltiples veces a lo largo del año. Caquis, granadas, mazanas, peras y aceitunas en invierno. Cerezas, nísperos, albaricoques, ciruelas, melocotones, fresas y frambuesas en primavera. Brevas, higos chumbos, nectarinas, moras y uvas en verano. Almendras, nueces, pistachos, dátiles, avellanas y bellotas llenarán nuestra despensa cada otoño.
Haciendo leña o segando arbustos. Podando frutales y amontonando ramas. Acodando, injertando. Respirando aire puro. Meciéndose a la sombra en su hamaca. Paseando, contemplando y meditando.
Bajo álamos y olmos.
Entre águilas y zorros.
Bajo encinas y robles.
Entre linces y corzos.
Recuerda conocer estas 60 especies para el Bosque Comestible
¡Que los bosques retornen en todas sus formas y esplendor!
Muchas gracias


























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