Cuando vamos de visita a ver a los amigos nos maravillamos con sus huertos; también con sus frutales. Pues no debemos olvidar que estos maravillosos frutales los podemos transportar a nuestros campos, en forma de esquejes. Un clon en miniatura del árbol del que lo hemos cortado, que nos dará el mismo tipo de fruto y un árbol de idénticas características.
1 – Cortamos una rama.
2 – Cortamos estaquillas del grosor de un lápiz y unos 15-20 cm de largo.
3 – Afilamos la punta (más cercana al tronco).
4 – Y la hincamos en un trozo de patata.
Se pueden clavar varias estacas en el mismo trozo. Melocotones, perales, manzanos, cerezos, higueras, etc. También citronela, hierba-luisa y salvia. He aquí nuestro valioso alijo. Le he llamado capital natural; podríamos llamarlo también capital vivo, una forma de expandir la «eco-sí-nuestra».
Entonces nos llevamos nuestro alijo clavado en patatas y lo guardamos bien en los huecos de nuestro equipaje, allá donde las ramitas no vayan a sufrir o a ser aplastadas. En mi caso, las meto en la camilla de los masajes -junto a unas pencas de áloe vera-.
Una vez en casa, tras el viaje, sacamos a nuestros queridos retoños y los enterramos en una maceta con turba húmeda o arena fina de obra o una mezcla de ambas, procurando que la tierra esté húmeda hasta que eche raíces. Podemos empaparlos en enraizante natural y clavarlos en un bancal o ponerlos en agua hasta que echen raíces. Que cada cual investigue, mejore y, por favor, comparta sus métodos.
El otoño y la primavera son las mejores épocas para enterrar esquejes.
Y por supuesto, cuando viajamos, debemos aprovechar para buscar a estos que como nosotros tienen bien asumido el trabajo de «Guardianes de Semillas», en nuestro esfuerzo por incrementar nuestra soberanía alimentaria y alejarnos de las grandes corporaciones agroindustriales e instituciones que arrebatan a los agricultores su más preciado bien, base de su autonomía: sus semillas.
Para ayudaros en este «trasubo«, os invito a hacer un poco de papiroflexia. A ver si os sale…
Ahora, podemos insertar las dos solapas que quedan arriba en las dos aberturas que por arriba forman las dobleces, nos queda un sobrecito cerrado muy útil. Para poner semillas es ideal. Quedan como cromos, solo que la colección es mucho más valiosa.
Movámonos para la acción… para la acción consciente… de la consciencia colectiva.
Abrazos, paz y amor.























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