«La cultura verdadera nace con la naturaleza, es simple, humilde y pura.» Masanabu Fukuoka.
Una de las cosas que me gusta hacer siempre allá a donde voy es lanzar por el campo unas «seedboombs» o bolas de arcillas. El conocido método de siembra Nendo Dango.
La teoría de este sistema es muy sencilla: las semillas de las plantas se recubren con una capa de arcilla o tierra de modo que quedan aisladas y protegidas en su interior. De este modo sobreviven más fácilmente al ataque de los animales, quedan ya enterradas en su propia cápsula y la arcilla les proporcionará un extra de agua el día que decidan germinar tras una copiosa lluvia.
Y que mejor lugar para probar que el desierto de Almería. Espero volver dentro de cincuenta años para ver los resultados.

Personalmente me encanta esta práctica y creo que todo el mundo debería realizarla, pues no solo es una labor ecológica sino también lúdica y entretenida. Llevarla a cabo en grupo resultará mucho más divertido y mucho más si los niños nos ayudan a hacerlo (les encantará). Pero también podemos escoger un tiempo para llevar a cabo este trabajo solos y en actitud meditativa. Sentir la tierra nos conecta con nuestra esencia física, nos ayuda a sentir nuestras propias manos, su movimiento y habilidad. Una terapia muy efectiva contra el estrés, que nos ayudará a materializar nuestros objetivos en la vida.
Además es la excusa perfecta para dejar de tirar al cubo de la basura los huesos de la fruta, sin duda el deshecho más valioso que podemos reciclar. En mi caso casi resulta enfermizo andar siempre solicitando a mis compañeros los huesos de los dátiles o saltando bajo los árboles de las avenidas para coger sus semillas.
De este modo cuando me propongo un día para realizar mis pelotillas de arcilla siempre tengo semillas de sobra (que sin hacer la pelota también se puede, todo menos al cubo de basura).
Para este día sagrado del calendario debe uno de tener mas o menos dispuestos el resto de materiales y utensilios a utilizar. Incluso haber llevado a cabo algún proceso previo, pero os voy a explicar como lo suelo hacer yo (y os animo a que me escribáis comentarios, sugerencias y opiniones que hay que ver que sosos que sois ; ). Elegiremos un día soleado, sin que existan riesgos de lluvias y con poco viento (por que el viento tiende a llevarse el santo a las nubes).
Lo primero es tener material de construcción:
—Un buen trozo de arcilla. 1 parte (se puede comprar pero mejor si la buscas por ahí).
—Un buen puñado de compost bien descompuesto o de humus 1/2 parte.
—Tierra cernida de nuestro huerto (un puñado) o arena fina.
—Agua a ojo (la mejor es la de un charco).
—Un buen montón de simientes, huesos y pepitas.
Y con esto ya podemos lanzarnos a rodar y rodar… pero, si queremos hacerlo mucho más fino podemos añadir ingredientes mágicos y secretos como:
—Harinas de rocas (las hay de todos los colores, no comerlas en gran cantidad por favor).
—Paja finamente picada (dará consistencia y unión a la bolita).
—Una pizca de ceniza.
—Hojas o plantas finamente picadas (así podemos aprovechar las propiedades repelentes
o sinérgicas de algunas plantas).
—En lugar de agua también podemos utilizar una infusión, decocción o macerado de plantas con el mismo fin (una potente decocción de ajo y el agua de poner en remojo las lentejas son mis favoritas). También es muy buena idea añadirle algún cultivo de EM.
METODO 1 (que es el que uso para futuros árboles):
Bien, el primer problema con el que nos podremos enfrentar es que encontremos muy buena arcilla (¡que problemón!). Por que la buena arcilla esta compacta como una piedra. Deberemos romperla en trozos pequeños (de unos pocos centímetros) y ponerla en agua durante unas cuantas horas para que la arcilla se reblandezca. Esto nos llevará al siguiente problema que será que la arcilla estará luego demasiado blanda para trabajar.
El truco del almendruco es el siguiente: tenemos dos cubos o capazos (de igual tamaño) uno de los cuales tiene unos agujeritos en el fondo (si, para este truco tenemos que agujerearlo o aprovechar alguno que se nos halla roto). Ponemos el bueno abajo, el agujereado dentro de éste y la arcilla dentro del agujereado. Echamos el agua y lo dejamos así. Al día siguiente sacamos el agujereado y dejamos que el agua no absorbida por la arcilla se escurra por los agujeros. Cuando ya no gotee nada de agua añadimos el compost y lo amasamos. Si todo va bien con la mitad de compost que de arcilla más algún puñado de tierra del huerto la mezcla saldrá con muy buena consistencia.

Amasamos la mezcla al gusto hasta que quede al punto. En este proceso se pueden usar las manos… los pies… la parte del cuerpo que se nos ocurra (así nos identificamos mejor con la bola de arcilla… comprendemos sus sentimientos… nos hermanamos y nos hidratamos la piel).
Si la masa resulta demasiado arcillosa añadir arena fina y paja picadita evitará que se agriete al secarse. Un puñado de tierra si esta muy blando y unas gotitas de agua si ocurre lo contrario, podeis probar distintas ártes y técnicas al gusto, pero lo hagáis de la manera que lo hagáis os aseguro que la segunda vez os saldrá mejor.
Otra cosa importante a tener en cuenta es que no todas las semillas germinan de la misma forma ni bajo las mismas circunstancias. Las bellotas, por ejemplo necesitan ser escarificadas (rota o cortada la cáscara que envuelve al fruto) para poder germinar; otras deben de haber pasado un invierno en la tierra antes de hacerlo (podemos meterlas en el frigorífico unos cuantos días para simular este efecto) y yo a las almendras les quito la cáscara (que no se si será mejor o peor). Al final del post dejaré unos archivos que os servirán de ayuda. Dejémonos guiar por nuestros conocimientos pero también por la intuición, no olvidemos que en el fondo lo que hacemos es iniciar un experimento que, con tiempo y suerte, nuestros nietos podrán contrastar.

De modo que manos a la obra. Nos sentamos al sol, de un lado nuestra mezcla de barro y de otro un bote o caja con nuestras semillas. Es muy sencillo: cogemos un pegote de barro, hacemos con él un disco, colocamos la semilla en el centro, lo cerramos, lo apretamos y rodamos ligeramente sobre las palmas de las manos hasta que nos quede una bolita y la depositamos suavemente en el suelo para que el sol la vaya secando. Y repetimos el proceso tantas veces como «seedbooms» queramos sembrar.
Debemos de ser pacientes, metódicos; pues lo primero que este ejercicio consigue cultivar es nuestra propia serenidad.
Observaremos que no todas las semillas tienen el mismo tamaño o la misma forma. Dependiendo del tamaño que la semilla tenga utilizaremos más o menos barro para nuestra bolita. Sabemos que la profundidad ideal a la que sembrar una semilla cualquiera suele ser de unas tres veces el grosor de la semilla en cuestión, de modo que lo que yo suelo hacer es coger un pegote de barro unas tres veces mayor al tamaño de la semilla que quiero guardar en su interior.
En ocasiones también veremos que la semilla es alargada, puntiaguda o con forma más o menos irregular. Como siempre digo ¡imaginación al poder! No todas las pelotitas tienen que ser exactamente redondas.
Es más, os voy a confiar un secretillo, y es que en ocasiones, dependiendo de las variedades de árboles que quiera sembrar doy a la bolita una u otra forma. Como podéis ver en las imágenes algunas me salen mas grandes (las bellotas, prioritarias siempre en nuestras tierras celtíberas), otras tienen forma de OVNI (los azufaifos), otras son pequeñas bolitas redondas (limones y clementinas) y a otras les doy forma cilíndrica (los dátiles). De este modo cuando luego recorro el campo lanzando bolita aquí y allá sé (a groso modo) que árbol estoy dejando en cada lugar y puedo tratar de buscar condiciones más favorables para platas más exigentes o distribuirlas de un modo más variado.
Cuando nos cansemos paramos; esto es muy importante, no hace falta engorilarse. Lo que hallamos hecho estará bien. Recordar que lo más importante es realizar una actividad amena agradable, preferiblemente conjunta con la que disfrutar y sentirnos vivos.
Tras unas horas a pleno sol nuestras bolitas Nendo-Dango estarán secas, o al menos lo suficiente como para almacenarlas en interior donde terminarán de secarse (no usar una bolsa de plástico pues guardaría la poca humedad que pudiera quedar, mejor una caja de madera o de plástico de las de la fruta).
Así podemos almacenarlas durante meses, pero no olvidemos que la parte más importante de todo el proceso consiste en sembrarlas en nuestro monte. Esto ya es sencillo y no creo que necesite mucha explicación: las tiramos al pozo y decimos que las hemos sembrao.
¡Que gracioso estoy hoy! ¡Me van a salir más novias!
Otro día explicaré el Método 2. Y a ver si algún día encuentro donde poner en práctica el Metodo 3 (el de la hormigonera) y el Metodo 4 (el del parapente ; ).
Gracias por leerme permamigos, como ya he dicho agradezco comentarios, opiniones, consejos, críticas, likes, comparticiones y suscripciones; pero si lo único que hacéis es «copiarme» y «pegarme» (bueno, si eso mejor no me peguéis) entre todos haremos crecer un bosque fenomenal.

PD: Aqui os comparto unos manuales que os aportarán información muy útil:
Multiplicación de las plantas autóctonas de la Península Ibérica

Hola! gracias por el post! super interesante.
Me gustaría hacer bombas de semillas con la tierra en la finca que tengo que es bastante arcillosa, mi problema es que este suelo está lleno de plantas adventicias y me gustaría saber como conseguir esta arcilla libre de ellas. Alguna recomendación?
Hola laura, gracias por el interes. Como esto es una ciencia nueva lo primero que te diría es… Experimenta! Para coger la arcilla libre de semillas de adventicias aparta la capa superficial (15-20cm) y utiliza la tierra más profunda. Gracias y ánimo.
Hola me llamo Juan Manuel soy de Francia pero de raices espanola de aqui de la provincia de Almeria del pueblo de Velez blanco me a gustado
este comentario Gracias por apportar soluciones para las generaciones futuras y para reforestar zonas desiertas y aridas como la provincia de almería d’onde se nécessita muncha agua y donde ay muy poca y donde se gasta mucha tontamente sin control ay soluciones muy simples con las plantas y la naturaleza solo devemos mirarla ella nos da la soluccion
de todo es nuestro deber y sobretodo de respetar gracias a ella vivimos mi deseo es de comprar tierra monte secano ect ….el que sea donde sea y plantar arboles otoctonos para reforestar 😉😂 aunque Sean 100 200 500 o 1000 métro cuadrados pero poder azerlo bien si es possible como no lo se pero si alguien tienne una idea o soluccion me apunto 😀 gracias por todo y hasta pronto 👍 LA NATURE Et NOTRE AVENIR …. 😉