Chop and Drop podría traducirse como cortar y dejar. Tan fácil y sencillo como ésto. A continuación voy a explicaros cómo esta técnica puede ayudaros en vuestro huerto.
El «mulching» o acolchado se trata de un concepto vital en los modernos métodos agrícolas, tales como la agricultura regenerativa o la agricultura sinérgica. Técnicas de permacultura que reciclan los nutrientes del suelo extraídos por las plantas para que éstos regresen de nuevo a la tierra y devuelvan la fertilidad, en un ciclo de retroalimentación. Cada día son más los agricultores y hortelanos que reconocen la importancia de un huerto acolchado, o lo que es lo mismo, un suelo constantemente cubierto por material vegetal. Este material puede ser paja de cualquier tipo, hojas, compost poco descompuesto, cortezas o restos de poda triturados, cartón, etc.
Toda materia orgánica cubriendo el suelo irá lentamente descomponiéndose sobre él, aportando de forma natural los nutrientes que las plantas necesitan para crecer. Un suelo sombreado protegerá a los microorganismos y hongos, vitales para renovar los nutrientes y conservará la humedad del suelo por más tiempo. Un suelo sin su capa de mantillo, se agrieta, cuartea y pierde su fertilidad.
Pero la paja no es gratis. Y además del precio, debemos tener en consideración que al usar en nuestro suelo paja (u otra material) proveniente de otro lugar, estamos tomando la fertilidad de otra zona para aumentar la nuestra, gastando además el combustible del transporte. Los correcto es usar nuestros recursos naturales y nuestra biodiversidad.
En agricultura orgánica es muy común el uso de compost. Es decir, los restos de nuestras cosechas, de la cocina y otras materiales vegetales reducidos a tierra fértil mediante un proceso de descomposición controlado por el agricultor. Existen diversas formas de compostar: haciendo pilas que se remueven periódicamente, en composteros hechos con palets, o comerciales, de forma aerobia o en tipo bocashi, el compost templario (hecho con madera), fems de bassa, etc.
Pues bien, haciendo Chop and Drop nos evitamos tener que comprar paja y todo el trabajo de elaborar compost. Trabajamos junto con la naturaleza para que lo haga por nosotros. Ya no hace falta arrancar todas las hierbas (dejando como consecuencia la tierra desnuda), llevarlas hasta al compost, alternando capas de materia fresca con materia seca, controlando la humedad, la temperatura, removiéndolo cada tantos días, espantando a los roedores… Todo ésto se acabó. ¡Qué descanso!
Ahora únicamente espera un poco más, a que las hierbas tengan el tamaño adecuado, córtalas; con una hoz, una navaja, unas tijeras de poda o con la mano. Y dejalas caer. Tan simple como ésto. Si tenemos la suficiente paciencia como para esperar hasta el momento adecuado estaremos aportando al suelo más nutrientes provenientes de la atmósfera que los que la planta tomó de la tierra. La clave está en no dejar que las hierbas comiencen a madurar las semillas. Cortándolas cuando están aún en período de floración detenemos el momento de mayor extracción de micro-nutrientes, que éstas toman del suelo para madurar sus frutos. Además, cuando las plantas comienzan a espigar es el momento en que han alcanzado su máxima masa foliar. Así pues, el aporte como abono verde será el máximo, y cortando en lugar de arrancando, sus raíces se descompondrán bajo tierra.
En las imágenes de éste artículo podrás ver como he utilizado como acolchado los tallos de las espinacas que ya estaban espigando. Todas estas espigas verdes, ricas en nitrógeno, pueden ser fácilmente chopped and dropped. Poco a poco, conforme la planta se va a flor, la vamos cortando y dejando entre los guisantes, que habíamos sembrado entre ellas usando el método sinérgico. Las malvas que crecen en el borde de nuestra cama volcán también pueden ir cortándose para acolchar (o para la ensalada, recordando que son hierbas comestibles y medicinales). Si frente a un bancal poco poblado nos crece un gran montón de hierba, cortamos esta hierba y la pasamos al bancal, al lado.
Las hojas de nuestras alcachoferas han crecido desmesuradamente, dejando el pasillo casi inaccesible. Lo que hacemos es cortarlas con la hoz, como si nos abriésemos paso a través de la selva a machetazos. Con cuidado, eso sí; haciendo un chop and drop muy sutil, mostrando todo el respeto a esta hermana, que en unos días nos dará su deliciosas inflorescencias. Las grandes hojas las usamos para cubrir los espacios en los que el suelo está desprotegido.
Debemos recordar siempre de marcar las plantas que reservamos para guardar su semilla, las recordaremos mejor y así evitaremos cortarlas por error. Toda materia orgánica será bienvenida. Esa estructura de cañas en la que los guisantes se están enrollando también acabará acochando estas camas. Las espigas de las berzas, los sarmientos de la parra, los chupones de las tomateras o del albaricoque… con unas tijeras de poda al cinto todo es fácilmente troceado en un momento.
Os recuerdo que, para evitar la aparición de patógenos, debemos aprender a reproducir nuestros propios microorganismos efectivos, y fumigar periódicamente todo el huerto con ellos. Sobretodo ésta capa de acolchado.
Aún podemos seguir haciendo cierta cantidad de compost, claro está. Siempre viene bien tenerlo para los semilleros, para añadir en ciertos transplantes, como el de las calabazas, para cultivos en macetas… También, si tenemos animales, pues darles los restos de las cosechas y compostar sus estiercoles seguirá siendo una muy buena y permacultural práctica. El método del Crop & Chop no es la panacea, sencillamente una forma más de integrar en nuestro sistema los recursos que fácilmente la naturaleza nos aporta. Y quitarnos algo de carga, una forma más de trasubir en lugar de trabajar.























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