Bocashi con los restos del compost

Muy buenos días amigas permacultoras. Hoy vamos a hacer un poquito de bocashi para que no nos falte a la hora de rellenar nuestras bandejas de semilleros, o para añadir a nuestro huerto para mejorar la fertilidad del suelo.

Para quien aún no lo sepa, bocashi es una palabra japonesa que significa abono orgánico fermentado. Como ya sabemos muchas amantes del mundo microbiológico los procesos de fermentación son mucho más suaves y generan una materia prima mucho más asimilable por las plantas que los procesos de putrefacción. Para más información visita el apartado Microorganismos y Simbiosis.

Existen muchas formas de hacer bocashi. Pero lo fundamental es contar con buenos ingredientes. Yo, en este caso ando falto de un ingrediente esencial: la mierda. El estiércol es una de las claves para poder hacer un buen bocashi, pero hoy en su defecto lo vamos a cambiar por una parte de compost maduro, que aún así tiene partes poco descompuestas. Estos son todos los materiales que vamos a usar para hacerlo:

  1. -Compost.
  2. -Harina de rocas (diatomeas).
  3. -Hollín de chimenea.
  4. -Ceniza (tras haberle llovido).
  5. -Estiércol de conejo.
  6. -Paja finamente picada.
  7. -Salvado de arroz.
  8. -Microorganismos efectivos.
  9. -Melaza.
  10. -Agua de lluvia.

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Lo que he hecho en primer lugar ha sido preparar un pequeño espacio para elaborarlo. Lo haré bien al sol, pues al ser invierno me interesa que el montón se caliente más que mantenerlo frío. Luego he cogido unas pocas piedras de diatomeas (o dolomitas) que cogí no hace mucho en una cantera que yo me sé. También se pueden comprar por ahí, pero claro… uno ya es un poco pájaro y se sabe buenos rodales.

Para hacer de las diatomeas una fina harina empleo un método sencillo y tradicional: el mazo. Y a base de mazados, tamizando poco a poco, voy haciendo mi harina de rocas.

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El hollín y la ceniza son output(s) resultantes del calor de la chimenea. Como aportes al suelo son muy efectivos si sabemos bien como emplearlos. El hollín en principio no tiene contrapartidas, si se emplea en cantidad reducida. La ceniza hay que usarla aún con más cuidado, sobretodo si nuestros suelos son básicos. Algo que yo siempre hago es no usar la ceniza directamente sino que la dejo al raso durante meses, al menos hasta que le han caído dos o tres lluvias encima. Cuando el agua atraviesa la ceniza reacciona con el potasio y forma lejía, la cual volvería mucho más básico el suelo. Como todas las cosas… ¡usadla con moderación!

Estos son los minerales de nuestra mezcla.

La base del bocashi (y de todos los fertilizantes orgánicos) Sigue la norma de las tres «M»:

  • Materia Orgánica.
  • Minerales.
  • Microbiología.

Aparte del compost, me he ido a dar un paseo por el campo y he vuelto con un buen bolsón de estiércol de conejo, cada vez más abundante y un puñado de mantillo de bosque. Más que para aumentar significativamente la cantidad de materia orgánica, para añadir así un aporte microbiológico más: la flora intestinal del conejo y los microorganismos nativos de mi zona. Como no me gusta verlos tirados por ahí, también he recogido algunos de los cartuchos que los cazadores dejan regados por todo el campo. En la imagen se ve una forma de reutilizarlos.

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Otro aporte más es el salvado de arroz. Es una buena base para que los microorganismos lo colonicen. Los restos de cereales son un aporte muy interesante a la hora de hacer bocashi, ayudarán al proceso de fermentación ya que contienen gran cantidad de azucares que servirán como alimento a los microorganismos. Procuraremos que provengan de cultivo ecológico para evitar que estén contaminados con fungicidas u otros venenos.

Por último añadiremos nuestra madre de microorganismos regenerativos, melaza de azúcar y agua a la mezcla mientras la elaboramos.

Una vez tenemos todo dispuesto el proceso es fácil:

Añadimos todos los componentes a un montón. Añadimos el compost, añadimos el hollín y la ceniza y añadimos la harina de rocas.

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Cuando añadimos la paja fina aprovechamos para mojar la mezcla con agua, melaza y microorganismos para que así éstos colonicen la paja y la mezcla vaya ganando humedad. Hacemos lo mismo al añadir el salvado de arroz. Añadimos luego algo más de compost y minerales, de modo que nos queden capas de cada material.

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Si os estáis preguntando por las medidas de cada ingrediente, podéis seguir preguntando. Quienes me seguís desde hace tiempo ya sabéis que Permacultor Celtíbero lo hace todo a ojo. Las cosas nunca le salen igual. Pero bueno… a groso modo habré hecho algo así:

  • 80% de Materia Orgánica (compost, estiercol, salvado, pajilla…)
  • 20% de Aportes Minerales (harina de rocas, hollín, ceniza…)
  • Y para la parte líquida:
    • 45% agua
    • 45% melaza
    • 10% microorganismos efectivos

Seguimos añadiendo poco a poco todos los ingredientes de que dispongamos y mientras lo hacemos poco a poco mojamos la mezcla. Cuando tengamos nuestro montón, lo volteamos.

Y luego lo volteamos de nuevo. Así conseguiremos que todos los ingredientes se mezclen e integren bien.

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Esto es importante: ¿cuanta humedad? La calve nos la dará la prueba del puño. Para hacerla cogemos un puñado de nuestro bocashi y lo apretamos en la mano. Al abrir la mano veremos lo que ocurre: Si la mezcla se deshace es que necesita más agua. ¡Pero cuidado con pasarse! Si al apretar la mezcla el líquido se escapa entre nuestros dedos, es que nos hemos pasado. Procuraremos no llegar a este límite, pero si nos pasamos basta con añadir más materia seca.

Una vez que tengamos nuestro montón solo necesitamos dejarlo fermentar. El proceso suele ser de un mes. Más o menos, dependiendo de la temperatura en la época en la que lo elaboremos. Como a mí ahora me ha pillado el invierno supongo que tardará algo más en hacerse.

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También hay que tener muy en cuenta la temperatura del montón. Es por ello que en verano procuraremos colocarlo a la sombra y taparlo con una manta. También debemos dos veces al día para que la temperatura no se dispare y frene la fermentación. En invierno el proceso es distinto. Aquí yo he cubierto la mezcla con un plástico, precisamente para que se caliente. Del mismo modo apenas si la he volteado unas tres o cuatro veces durante todo el proceso.

El montón lo hice hace algo más de un mes (como os digo… todo a ojo).

Pero a los pocos días de iniciarse la fermentación, en la primera vuelta que le dí me sorprendí al ver la gran cantidad de micelio que se había extendido en el interior del montón. Tras varias semanas la tierra se fue volviendo mas negra y ligera.

Una vez ha pasado un mes podemos guardar nuestro bocashi para usarlo cuando queramos.

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Espero que esta experiencia os ayude y os anime a practicar vuestros experimentos en casa. Sed inquietas, imaginativas y no os echéis para atrás. Nunca olvidéis responder creativamente al cambio. Lo único que necesitamos para hacer buenos fertilizantes es comprender bien como la naturaleza los hace por si sola. Una vez integremos estos conocimientos en nuestra mente, todo nos saldrá más o menos bien.

Hasta pronto permag@s!!!

 

 

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