Existen algunas plantas con las que podemos hacer hormonas enraizantes. Las leguminosas por ejemplo pueden ayudarnos a que nuestros esquejes enraícen mejor.
Hoy os explicaré como hacer hormonas enraizantes caseras. El proceso es sencillo, pero tal vez requiera de tiempo, un poco de maña y una pizca de creatividad. Las cualidades que todo permacultor trae de serie consigo.
Obviamente todas las plantas producen hormonas al germinar, pero por lo que sabemos las leguminosas generan en su germinación una serie de compuestos químicos muy favorables. Parte de de éste misterio reside en la estrecha simbiosis que establecen desde sus inicios con las bacterias del género rhizobium, las cuales ayudan a las plantas aportándoles nitrógeno que toman directamente del aire.
Aparte de esta asociación, las semillas al germinar segregan hormonas que las ayudan en su crecimiento. Entiendo, que por la misma razón por la que las mamas lactantes generan prolactina, el cuerpo desencadena mediante hormonas sus procesos de crecimiento, nutrición, etc. Estas hormonas pueden ayudar a estimular la producción de nuevas raíces en otras plantas.
De entre todas las leguminosas parece ser que la lenteja es la que más potencia el enraizamiento. Pero existen otras plantas que también tienen propiedades enraizantes, como el por ejemplo el sauce.
A continuación os detallaré paso a paso como hacer hormonas enraizantes en polvo de forma casera, utilizando para ello lentejas y hojas de sauce.
Empecemos con las lentejas:
- En primer lugar cojemos un par de puñados de lentejas y las dejamos en agua 24h.
- Luego las colocamos en algún recipiente que nos permita enjuagarlas con facilidad. Éste las ha puesto en la tapa anti-salpicaduras del microondas (que ya no usa, pues aseguran que las microondas no son lo mejor para nuestra salud). Y cada día las lavamos con agua limpia, que puede ser del grifo. Un tarro cerrado con una malla mosquitera también sirve, se lavan a través de la malla y se escurre el agua sin que las lentejas salgan del tarro.
- Las dejamos que poco a poco vayan germinando, y creciendo hacia la luz. Tardarán unos 3 o 4 días. Si las pasamos a la nevera tardarán el doble o más.
- Una vez que las lentejas están bien germinadas debemos secarlas. Lo mejor para ello es extenderlas sobre algún tipo de rejilla y colgarlas, o colocarlas sobre alguna fuente de calor como un radiador. Éste permacultor utiliza su estufa multiusos.
Muy bien, ahora pasemos al sauce. Existen muchos tipos de sauce (salix ssp.) y todos tienen gran potencial enraizante. Os invito a que pongáis unas ramitas en agua y observéis, pronto brotarán largas raíces y podréis trasplantarlos. Es un árbol muy fácil de esquejar.
Ésta propiedad del sauce es lo que nos interesa. Otra opción para ayudar a nuestros esquejes de otros árboles es colocarlos en el mismo bote con agua en que están brotando las ramas de sauce. Sus hormonas enraizantes les beneficiarán directamente.
Pero para conservarlas como un polvo seco debemos seguir los siguientes pasos:
- Primeramente cortamos un puñado de ramas de sauce (como las de los sauces llorones que encontramos en muchos parques, junto a riachuelos y en zonas húmedas).
- Luego las atamos y las colgamos para su secado, como clásicamente se hacía con cualquier hierba medicinal.
- Una vez que las hojas están secas (lo ideal es que crujan y se rompan al tocarlas) las separamos del tallo.
Como os decía, podemos acelerar el proceso de secado mediante alguna fuente de calor. Éste permacultor se ingenió una estufa polivalente que le ayuda a secar hierbas o deshidratar alimentos en los días de invierno. Además de otras muchas funciones.
En las imágenes podéis ver como al mismo tiempo, ésta estufa soporta varias funciones importantes. Recordemos que en permacultura nos interesa que cada función importante sea sostenida por varios elementos y que cada elemento sostenga varias funciones.
Aparte de calentar la habitación: secaremos lentejas, secaremos las ramas de sauce, secaremos un puñado de la hierba zurrón de pastor (capsella bursa-pastoris, también llamada pan y quesillo), aprovecharemos también para hacer biochar, calentaremos agua para la bolsa de agua caliente y además ayudaremos a que la kombucha (que apenas se ve en la foto, abajo a la derecha) fermente en menos tiempo. Las galletas las hornearemos otro día.
Para la siguiente parte del proceso necesitaremos un molinillo de café.
Éste molinillo muele de todo menos café; pero si lo hacéis, sabed que también el café tiene poderosas virtudes enraizantes, así como la canela. Estos dos polvos también podéis usarlos para ayudar a vuestros esquejes o planteles a enraizar.
Ahora que tenemos todo bien seco:
- Ponemos las lentejas en el molinillo.
- Y le damos caña.
- Luego pasamos esta harina a un bote y lo etiquetamos.
Y lo mismo para el sauce:
- Ponemos las hojas secas en el molinillo.
- Le damos caña.
- Añadimos esta otra remesa de harina de hormonas enraizantes al bote.
Viene muy bien tener este bote cerca, en nuestro vivero, para hormonar los esquejes antes de plantarlos. El que las hormonas están el polvo en lugar de diluidas en agua nos ayuda a poder conservarlas durante mucho tiempo sin que el agua se nos pudra. No obstante, imagino que también este polvo irá perdiendo poder con el tiempo. Lo mejor será renovarlo como mínimo cada año.
Podemos también hacer unos agujeros en la tapa del bote, para poder espolvorearlo sobre las raíces a trasplantar.
Y hoy para finalizar quiero compartiros una experiencia extra de regalo.
Si os preguntabais para qué era el zurrón de pastor, ahora os contaré:
- Me he recorrido la huerta tirando de las espigas de pan y quesillo (que esta por todas partes), las vainas de semillas se arrancan así fácilmente. He llenado un vaso.
- Las pongo una hora en agua con vinagre para eliminar los posibles parásitos (con otro vaso encima para que todas queden bien sumergidas).
- La escurro con ayuda de un colador y ponemos a secar la planta como ya hemos visto (ésto puede hacerse con cualquiera de las muchas hierbas comestibles que encontramos en nuestros campos o cultivamos en huertos; os recomiendo tener siempre la de ortiga y la de stevia).
- La ponemos en el molinillo y le damos caña.
- Para facilitar la molienda de hierbas, puede ser buena opción añadir unos pocos copos de avena. Ésta arrastra con ella tallos y hojas, haciendo que la harina resultante sea más fina.
- Etiquetamos y embotamos.
Esta harina de pan y quesillo podemos añadirla a sopas y guisos para espesarlos, añadirla a otras como la de espelta o garbanzo (o la de lenteja de más arriba) para hacer con ellas bechamel o creps, añadirla a panes, pastas o bizcochos, usarla para rebozar o como saborizante un poco salado y picante.
Es rica en vitamina C, K, E, B1, B2, B3 y colina, Ca, Fe, Zn, K, P, Mn, Cu, S, proteínas, aminas, carbohidratos, carotenoides, flavonoides, taninos, glucosinolatos y ácido fumárico, muchos de ellos con acción anti-cancerígena y antioxidante1.
De sus propiedades medicinales sabemos que ayuda a la diuresis en afecciones como la cistitis, ureítis, gota o retención de líquidos. Si nos ponemos un poco de ésta harina en una herida nos ayudará a cicatrizarla y cortar la hemorragia gracias a sus propiedades cicatrizantes y hemostáticas2. Una cucharadara en un vaso de agua caliente: esta sopa nos ayudará a cortar hemorragias internas como el sangrado de la nariz, úlceras estomacales e intestinales. Tomada desde diez días antes del periódo reducirá las menstruaciones abundantes3. Si le añadimos aceite de oliva a ésta harina, podemos hacer con ella una pasta vasoconstrictora con que untar varices4 y hemorroides.
Pero las embarazadas y quienes padecen insuficiencia renal deberán restringir su consumo.
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