Un pequeño invernadero es parte fundamental de nuestro huerto, pero a veces puede resultar caro, difícil de conseguir o de construir. ¡El reciclaje al poder! Este es un ejemplo de un invernadero construido con botellas de plástico transparente.
Pequeñito pero práctico, mantiene a salvo de las inclemencias del frío invierno a los pequeños plantones que crecen en la huerta del Ashram Soul Garden, en Almería. El modo de construirlo es simple y el material de construcción abundante. La única inversión a hacer consiste en la estructura metálica que lo sostendrá y el alambre que sujetará las botellas. Esta es la parte que hay que estudiar en mayor profundidad (como esa parte ya estaba hecha cuando yo llegue, habrá que imaginársela).
Hay que taladrar unos agujeritos en las barras de acero para pasar por ellos el hilo de alambre. Éste recorre los muros horizontalmente en hileras dobles (entre las que irán las botellas) cada 30 o 40 centímetros. Ha de quedar bien tenso.
Para rellenar los muros necesitamos muchas botellas, este invernadero tendrá unos 3 metros por 5, así que yo le calculo como entre un huevo y un copón de botellas.
También empleamos en su construcción garrafas de agua de 5 litros. Los más IMPORTANTE es que las botellas que formarán la misma columna sean iguales, así nos aseguramos un buen encaje de las unas con las otras.
Cortamos los culos de todas ellas a la misma distancia. Quitamos los tapones (y los recilcamos junto con el resto del plastico desechado).
Encajamos las unas con las otras para formar una columna tan larga como el alto de la pared del invernadero. Y colocamos la columna verticalmente, entre los dos alambres de acero. Y colocamos otra… y otra… y otra… hasta completar la pared. Enterramos un palmo de todas las columnas para afianzarlas. También afianzamos con alambre el cuello de la última botella a la estructura. Y podemos, una vez colocadas varias columnas apretar con otro trozo de alambre las líneas horizontales para lograr mayor sujeción y evitar el movimiento de las columnas de botellas.
Voy a aportar aquí un consejo que estaba en el aire, pero que después no hicimos. Consistiría en pasar un hilo de acero más por el interior de las botellas (por dentro de cada columna), así garantizamos que el viento (el peor enemigo del invernadero) nos lo destruya a las primeras de cambio.
Construir el techo no es mucho más complicado, la dinámica es la misma. Algo que debemos de tener en cuenta es que este techo no nos protege completamente de las lluvias intensas. Ni el viento ni el frío extremos entrarán en él, pero cuando llueva, a la vista está, tendremos alguna que otra gotera. Esto nos impide trabajar secos los días de lluvia y resultará muy peligroso para los plantones jóvenes (y no tan jóvenes) pues planta en la que caiga la gotera, planta que perderemos.
Para resolver este problema podemos construir algún tipo de protección (algún plástico en la parte interior nos servirá de techo y quedará protegido del viento.
¡Y ya tenemos un precioso invernadero para nuestras plantitas!
Un fuerte y muy grande abrazo para todas las almas que habitan este rincón del desierto, nunca os olvidaré.
