¡Que quede claro! La atraen. Es un hecho, algo que se sabe desde siempre. El problema es que hoy en día este tema, como tantos otros que afectan directamente tanto al medio ambiente como a nuestra forma de vida consumista, tiene gran división de opiniones.
El ver los árboles como algo más que como madera o como papel es un paso fundamental para poder repoblar y conservar nuestros bosques. Pero los científicos no se ponen de acuerdo. Y es normal, el ego científico tiende a no estudiar aquello en lo que no cree y a no creer nada que antes no haya sido estudiado. Y yo adoro la ciencia, no se confundan, sobretodo por que siempre hay científicos locos, que se atreven con lo más sencillo.
Algunos llevan aquí varias de nuestras generaciones, y seguirán (esperemos) maravillando a generaciones futuras. Las culturas antiguas los consideraban sus semejantes, los más sabios de todos los seres. Eran respetados, venerados, la vida de la aldea giraba en torno al más antiguo que la dominaba, junto a él se jugaba, se cantaba, se celebraba la vida, y participaba en la toma de las decisiones importantes.
Los árboles. Las plantas longevas. Cada año nos dan sus frutos sin pedir nada a cambio.
Voy a explicar por qué los bosques atraen la lluvia y lo voy a hacer desde un punto de vista lógico (o científico), que es difícil de entender y desde un punto de vista místico, que es fácil de entender pero difícil de comprobar.
Visualmente esta claro: donde hay más árboles llueve más. Sí… si… ya conozco yo la contrarréplica, y allá es a donde voy. ¿Podría ser al revés?
Algunos estudios y teorías así lo apuntan. El concepto se denominaría bomba biótica y la clave sería la condensación del vapor de agua. Las plantas generan constantemente vapor desde sus hojas debido al proceso de transpiración (método por el cual “aspiran” el agua desde las raíces), por ello el nivel de humedad en la atmósfera sobre el bosque es siempre mayor. El vapor en el aire tiende a condensarse, formando las pequeñas gotitas de agua que conocemos como nubes. Los científicos saben desde hace años que las grandes selvas generan sus propias nubes, pero este proceso realmente no estaría atrayendo nuevas lluvias, sino reciclando las aguas que llovieron anteriormente.
El proceso de bomba biótica se daría porque, al condensarse el agua sobre el bosque, se genera una diferencia de presión. Las moléculas de agua se agrupan y el aire a su alrededor se vuelve menos pesado. Esta diferencia de presión hace que el aire de otras zonas acuda para rellenar este espacio. Así los vientos circulan desde los océanos hacia el interior de los continentes (continentes con bosques, claro esta) y los vientos oceánicos llevan el agua en sus nubes. Al unirse con la condensación ya creada por el bosque las posibilidades de lluvia aumentan. El ciclo del agua en el bosque se retroalimenta positivamente, por eso en los bosques siempre llueve más.
Esta teoría, que fue propuesta por un grupo de científicos entre los que destacan los rusos Victor Gorshkov y Anastassia Makarieva y el australiano Douglas Sheil en 2006, aún hoy suscita fuertes críticas entre la comunidad de climatólogos, ya que su aceptación conllevaría una forzosa revisión de los modelos climatológicos tradicionales.
Pero aún hay mas, ya que la condensación sobre el bosque también generaría inestabilidad atmosférica, de modo que cuando un frente atraviesa una zona arbolada las posibilidades de que sus nubes precipiten también serían mayores.
Los detractores a esta teoría suelen afirmar que este fenómeno posiblemente sí influiría en las selvas tropicales, donde la humedad si alcanza niveles elevados. Pero que difícilmente influiría en los bosques templados donde, por ejemplo en verano, la humedad por transpiración de los árboles es casi nula.
¡Pues tenemos más propuestas! Ya que otras investiones apunta a que los árboles liberan a la atmósfera Compuestos Orgánicos Volátiles (los famosos COV que en grandes cantidades resultan tóxicos al abrir, por ejemplo, un bote de barniz) como los etilenos y otros aceites esenciales. Así, cuando las plantas se encuentran en condiciones de esteres hídrico liberarían estos COV a la atmósfera pidiendo agua. Muchos son los que opinan que a través de estos compuestos las plantas pueden comunicarse entre sí, lo cual sería sorprendente pero… ¿atraer la lluvia? Pues también, pues muchos de estos COV en la atmósfera pueden unirse con las moléculas de H2O en suspensión, lo que las volvería más pesadas y facilitaría su precipitación.
Bien, todas estas teorías están documentadas a través de la red y han debido de publicarse en revistas y otros medios tras estudiarse por científicos competentes en complejos laboratorios con buenos y caros medios tecnológicos. ¡Bravo!
Solo un último apunte lógico: cuando era niño en la península Ibérica llovía más, sobretodo en Galicia, donde en el mapa del tiempo siempre salín nubes. Desde entonces, no se la cantidad de incendios que se han debido desatar… incontables. Cientos de miles de hectáreas arrasadas. Y en treinta años no ha habido tiempo suficiente para que crezcan nuevos bosques luego, ahora hay menos árboles.
Y ahora llueve menos. Aunque habrá posiblemente otras causas.
Llegados a este punto voy a mezclar la ciencia con mi propia experiencia en un batiburrillo de teoría meteo-cosmológica. Las tormentas no solo llevan consigo agua, sino que en muchas ocasiones también cargan consigo una tremenda carga eléctrica. Su expresión visible y sonora son los rayos y los truenos. He caminado bajo la tormenta en muchas ocasiones, sin tener resguardo posible y he aprendido que (a parte de contar los segundos entre rayo y trueno para saber a que distancia se encuentra) cuando el trueno suena a “croc co co crooooc” aún cuentas con algo de tiempo y cuando suena a “¡cacacrac!” te quedan unos escasos diez segundos antes de empiece a llover a cántaros. Pues bien, y que esto sirva también de consejo a la vez que advertencia: no debe uno resguardarse bajo los árboles en caso de tormenta, pues es bien sabido (se conoce como efecto punta) que los árboles atraen los rayos, sobretodo los árboles solitarios y las coníferas. Siempre he opinado que este “¡cacacrac!” es el rayo que rompe la tormenta, por que siempre llovió tras escucharlo. Así que, concluyo que: si los árboles atraen los rayos, también atraen el agua de la tormenta.
Si, lo sé. A veces las tormentas eléctricas solo descargan rayos sin dejar agua, lo que además provoca incendios. Pero esto no invalida la teoría que acabo de presentar, y como este pobre permacultor siempre acabó calado hasta los huesos, ahí la dejo.
Y por fin, si aún les quedan a ustedes ojos para seguir leyendo y siguen sin convencerse todavía del mágico poder que nuestro amigo el bosque tiene para atraer la lluvia, permítanme que me pase del lado más o menos lógico de la ciencia al lado místico (metafísico si lo prefieren), que tan solo requiere la lógica del sentir. Para comprender esta explicación habrá que tener un poquito de fe y creer en… no se… El Gran Espíritu ¡No! En la Pachamama (hoy por el lado femenino; si quieren ustedes creer en la Virgen María, creo que los árboles no notan la diferencia). Solo así comprenderán mi última teoría, que sin duda será la más controvertida de cuantas se exponen en este artículo.
Si no llueve ¿Cómo sobrevive un árbol? ¡Que no tiene pies! ¡Que no puede abrirse el grifo, ni cavarse una acequia o hacerse un pozo!
“Pues yo he visto secarse muchos árboles» -diran-. Pero ¿Cuándo visteis secarse un bosque? También las personas se pueden morir a destiempo. Los bosques atraen la lluvia, no “un árbol”. El bosque constituye un sistema tan complejo que la limitadísima mente humana apenas si lo puede comprender. O mejor dicho, la limitada mente de “un” solo humano; pues el ciclo de los árboles es más largo que el ciclo de nuestra propia vida. En un plano más elevado, una conciencia humana que vaya más lejos de la de cada uno de sus individuos (como la conciencia de una región, por ejemplo) si comprenderá su importancia. Pero, por ende, el ego de uno solo de sus individuos podría destruirlo.
¿Acaso es la vida así de injusta? Entiendo que estas cuestiones tan profundas escapen a nuestra comprensión, incluso al deseo de querer comprender. Pero por ello mismo creo que ese es el motivo por el que estamos aquí: comprender. Y el bosque es uno de los mejores medios (y no el único) que la vida nos proporciona para comprender, pues en su interior todo es amor. Cuando uno ha caminado ya por muchos bosques (y desiertos) comprende que la vida, la naturaleza… o la Pachamama nos esta regalando cada día todo aquello que necesitamos. Y que los contratiempos y las dificultades solo nos las creamos nosotros.
Ese mismo amor, esa misma fuerza mágica que la naturaleza nos regala se encuentra en todas partes, más aún allá donde el miedo de los humanos no la ha desplazado. Es por ello por lo que llueve más en el bosque, pues, como dejaría la Pachamama morir de sed a sus árboles. No. Ella regalará su agua siempre, y más aún a los más sabios, limpios y puros de todos sus seres; aquellos que, como ella enseña, regalan todo lo que son y cuyas vidas son bendecidas con milenaria longevidad.
Ella quiere por todos los medios dar su agua a aquellos que conocen su amor mejor que nadie. Y nosotros tan solo nos hemos puesto por delante.

Fuentes:

























Qué escrito más bello, me llenó el corazón de ilusiones. Gracias
Los arboles atraen la lluvia del mismo modo que yo atraigo la lluvia (o la des-atraigo hasta que me da vergüenza ver demasiada sequedad en mi entorno). Este universo físico esta hecho exclusivamente de Seres Espirituales, unos elijen ser electrones y otros eligen ser moléculas, yo ahora estoy siendo un humano, y al igual que hay humanos más carismáticos que otros, así también hay árboles con mayor poder sobre la lluvia; todo ello gracias a que los casi infinitos Seres que lo forman, están alineados con objetivos de muy alta supervivencia.