Un Bosque Comestible es un sistema agroforestal para la producción sostenible de alimentos sanos (nutritivos y libres de tóxicos). Es un método que cuida las necesidades humanas sin deterioro alguna para el entorno natural, es más: restaura la fertilidad de suelos pobres, retorna la biodiversidad a la zona y ayuda a regular el clima.
Multipes cosechas sucediéndose en multiples estrátos. Posiblemente el más optimo método de producción agrícola concebido por el intelecto humano (justo al dejar que la naturaleza haga por nosotros). Estas son 7 de sus ventajas.
1 – Se trata de una forma de cultivo natural.
Los métodos agrícoloas empleados son la permacultura, la agricultura regenerativa, orgánica, ecológica, biodinámica, sinérgica, sintrópica… todos métodos que buscan alejarse del sistema convencional, químico y mecanizado. El Bosque Comestible es amigable con el entorno y sus recursos, produciedo alimentos sin expoliar la tierra, sin alterar los ciclos de plantas y animales, observando e interactuando de igual a igual con la naturaleza.
Por que en el fondo no hay nada más natural que un bosque. El bosque se autorregula a sí mismo, se fertiliza a sí mismo, sus cíclos llegan a cerrarse dentro de su propio márgen. Nunca fue necesario labrar un bosque, ni fumigarlo, ni recorrerlo con maquinaria pesada para que año tras año, estación tras estación, regalara sus frutos, madera, medicinas, setas, fragancias, belleza…
2 – El bosque es nuestro entorno natural.
El humano maneja el Bosque Comestible como lo haría un animal: llevado de su instinto más que de la inteligencia racional. El trabajo es muy puntual, teniendo mucho más que ver con el presente del momento y del sentir que con la presión de los precios o la temporada de cosecha. El cuerpo humano, en su biología simiesca, está mucho mejor adaptado para «trasubir» entre los árboles que para doblarse hacia el suelo.
Un solo hombre, dotado con herramientas sencillas manuales (una hoz, una pequeña azada y unas tijeras de poda) puede fácilemente gestionar por sí solo entre dos y cuatro hectareas de Bosque Comestible. Paseando, haciendo del trabajo una meditación. Subiendo a los árboles, jugando como los niños que aún podemos ser. Cada día hay una pequeña labor, cada día una cosecha suficiente.
Pero aún así, podemos marcharnos dejando que el Bosque Comestible se asalvaje por años y, a nuestro regreso, desherbar y abrirnos paso para encontrarlo más sostenible y productivo que nunca.
3 – 100% ecológico, sostenible, resiliente y productivo.
Y no hace falta ninguna etiqueta verde, ni ningún sello para demostrarlo.
La cosecha de cada día: frutos, hojas, raíces, flores, setas, plantas medicinales, leña, miel… podemos llevarla a casa o al mercado y disfrutarla fresca, vender a un precio rezonable a nuestas vecinas o sencillamente regarla con amor a nuestras amigas o familia.
Desde el microcosmos del suelo hasta las copas de los altos árboles, todo el sistema se autoregula sin apenas intervención humana. Los árboles que enfermen y mueran serán sustituídos por otros más adaptados, cada especie se irá asentando en su nicho ecológico. Nuestra mano y visión favorecerán este proceso lenta y equilibradamente, con la propia tierra como maestra. No hay plagas ni necesidad de químicos. No hay ansiedad por producir, ni miedo a las inclemencias meteorológicas, ni preocupación por los precios.
4 – Es refugio para la biodiversidad.
La pérdida de especies es una calamidad de nuestro tiempo.
El Bosque Comestible es un refugio para la biodiversidad. Desde el primer día, veremos que nuestros pequeños arbolitos atraen pájaros, insectos, reptiles que antes no había. Poco a poco, la propia naturaleza irá creando las condiciones para que más y más especies se asienten en él, aportando cada vez más riqueza y equilibrio al sistema.
Refugios para grandes depredadores pueden ubicarse en sus márgenes: postes para cigüeñas y rapaces, madrigeras para zorros o tejones, majanos de piedras para reptiles y charcas para anfibios. Con corazón y conciencia todos serán poblados llegado el momento, y podremos nutrirnos con la belleza de contemplar el salto de la ardilla, el crotoreo de la cigüeña, los colores del lagarto, del jilguero, del arrendájo, de la garza…
La intrepidez del zorro, la paz del águila, la mágia del lince.
5 – Los manantiales retornarán.
Conforme las raíces de los árboles se extiendan, la hierba crezca y el suelo permanezca cubierto o acolchado tras su siega, con arbústos y matorrales, todo ello produciendo materia orgánica, humus fértil y esponjoso; el agua de lluvia dejará de correr sin control hacia el mar, se infiltrará, los acuíferos irán recargándose, el nivel de los pozos subirá y las ahora secas fuentes volveran a manar agua limpia y dulce.
Los bosques atreaen las lluvias, además, emitiendo partículas volátiles orgánicas, humedad y perturbación atmosférica que favorecen las lluvias; y atrayéndo las nubes desde las zonas costeras hacia el interior de los continentes.
Un concienzudo diseño en Linea-Clave, durante la planificación de nuestro Bosque Comestible aumentará de forma exponencial la captación de agua del terreno. Antes de plantar el primer árbol, el diseño el Linea-Clave es un ejercicio esencial para otorgar a nuestros bosques cada gota de lluvia.
6 – La fruta es nuestro alimento más biológico.
La fruta y frutos secos, hojas verdes, frutos hortícolas y semillas comestibles son los alimentos más nutritivos y adaptábles a la digestión humana. Sobretodo la fruta dulce y jugosa, la cual nos proporciona energía a pocos minutos de su ingesta.
Atendiendo a la evolución humana, nuestros cuerpos y fisiología está más emparentada con los monos que con cualquier otro animal. Nuestras manos, cuerpos y biomecánica nos facilíta la recolección de frutas y otros vegetales, más que la caza, la pesca, el ramoneo o el picotéo de cereales.
Aunque estamos adaptados para consumir todo tipo de alimentos, un alto consumo de frutas, veduras (crudas) y semillas (girasol, calabaza, germinados…) frente a otros de origen animal o procesados (azucar, harinas, envasados…) nos aportarán gran cantidad de la energía que necesitamos, proteínas, grasas, fibra, vitaminas y mineráles, de forma natural y saludable.
7 – El Bosque Comestible captura CO2 de la atmósfera.
Se trata de un sistema que produce materia orgánica de forma masiva. Madera, hojas, frutos y restos animales… vida… carbono… se irá depositándo en el suelo. Los hongos y microorganismos transformarán de nuevo toda esa materia orgánica en dióxido de carbona. Pero no toda. Parte de ese carbono quedará en forma mineral formando el negro y fértil humus, base de la exhuberancia del bosque.
Los suelos labrados año tras años pierden toda esta materia orgánica, dejando un saldo neutro de carbono en el suelo. Una agricultura regenerativa, que siembre directamente y mantenga un suelo acolchado de forma permanenete captará parte de ese Carbono que está generando el efecto invernadero y calentando el clima.
La elaboración de biochar, compost o bocashi, propiciar depósitos de materia orgánica y turberas, incluír, potenciar y gestionar los cultivos generadores de biomasa (bambú, cañas, árboles de leguminosas…), junto con la siega de herbáceas en el momento álgido de su desarrollo (máxima masa foliar) nos ayudarán en ésta árdua pero necesaria tarea.






















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