Hace pocos días que hemos finalizado la «Convergencia Estatal de Permaculutura 2018» y el subidón de energía aún nos dura e impulsa a muchas de nosotras. Amigas, proyectos, iniciativas, mucho trasubo, pero sobretodo mucho ánimo y mucho amor para compartir entre todas. Amor con el que tejer el entramado social y natural de nuestra tierra.
¿Dónde, cómo y por qué?
La asociación Garaldea, cuyo proyecto se encuentra en Las Vegas madrileñas (entre Titulcia y Chinchón) acogió con gran cuidado y dedicación a permacultores y permacultoras llegados de todos los puntos (que podrían haber sido más) de la península. Durante cuatro días muchas de las personas concienciadas e involucradas con los movimientos permaculturales de las distintas bioregiones nos encontramos para aportar nuestras visiones locales al colectivo global, así como definir de forma global los procesos a implementar de forma local. Juntas formamos PI (Permacultura Íbera) todo un reto que asumimos con pasión.
Y con mucha alegría. Alegría que no nos faltó ni por un instante a las treinta o cuarenta cabras que danzaban aquí y allá por los espacios de Garaldea, sembrando ideas, balando propuestas, cantando los logros, danzando junto a las dificultades y…por supuesto reconociendo los grandes problemas con que las permacultoras nos topamos día a día. A la vista de todas:
-Nuestro movimiento social es aún pequeño, los actores que participamos en él somos pocos y dispersos. Esto hace que muchas de nosotras nos sintamos solas.
-Por el mismo motivo la comunicación entre proyectos y participantes es difícil. Poco a poco vamos creando redes y grupos, pero queda mucho por hacer.
-La falta de apoyo por parte de la administración y la falta de visibilidad por parte de la sociedad en general van de la mano. La PERMACULTURA ha de darse a conocer.
-El diseño en Permacultura prevé grandes beneficios a medio y largo plazo, pero de momento nuestros proyectos son frutos jóvenes que necesitan madurar. Las limitaciones económicas son sin duda uno de nuestros mayores handicaps.
-Y serán muchos más, pero el mayor problema al que nos enfrentamos es el de llevar nuestra conciencia social y regenerativa a todos los pilares posibles de la sociedad. Llámese Permacultura, soberanía alimentaria, agroecología, ecofeminismo o danza alquímica, es nuestro deber reconocernos como miembros de un mismo movimiento que construye de manera sostenible y saludable. Debemos atraer a más miembros.
Nada mejor que un buen Proama:
Nada más levantarnos desayuno rico rico (y sano) y circulo de apertura en el que reírnos un poco, desperezarnos, quitarnos las legañas y planear un buen plan.
Todo aquel que sienta la llamada del empoderamiento puede lanzarse y proponer un TA (Taller Autogestionado) en donde contarnos su historia, compartir conocimientos sobre un tema o abrir un espacio para el dialogo sobre un tema concreto. Modelos de gestión cooperativistas, elaboración de Biochar, vehículos limpios, energías libres, distintas herramientas de diseño en Permacultura.
Y para las gentes de acción todo un plan de actuaciónes de mejora y ayuda para nuestras anfitrionas de Garaldea que iban desde despejar una zona silvestre para ampliar la huerta, la implementación y construcción de los bancales de ésta, hasta la elaboración de mermelada de moras, pasando por la fabricación de ladrillos que emplear en bioconstrucción.
Tanto los talleres como las actuaciones fueron un rotundo éxito, pero yo me quedo con la mermelada de moras y el Biochar (carbón para mejorar nuestra vida).
Poco a poco nos íbamos conociendo mejor, aunando ideas e inquietudes, los lazos se iban formando hilados por la espontaneidad de los momentos, la libertad de actuación, de movimiento, de sentir sin tener que…, del fluir y la armonía.
Reconociendo estar muy peces en lo que a gestión emocional se refiere, pero sintiéndonos como peces en el agua, que mejor que acudir a la dinámica de «La pecera». Un círculo de gestión emocional muy sencillo:
-Dos círculos, uno exterior donde todos nos sentamos y otro interior con cuatro sillas vacías.
-Quién lo siente deja el círculo exterior y ocupa una silla en el interior.
-En este círculo interior siempre ha de quedar una silla vacía (si ya hay tres personas y una cuarta entra, una de las tres se retira al círculo exterior).
-El círculo interior habla, el exterior escucha activamente.
Una maravillosa herramienta (y no la única) que os animo a utilizar para ayudar a crear grupos y colectivos fuertes y estables.
En estos encuentros hay que tener mucho cuidado de no dejar a la vista objetos variopintos, instrumentos musicales, palos, pitos y flautas; pues las permacultoras somos muy dadas a encontrar y usar (con mucho amor, eso sí) estos elementos en pos de la creación de pequeños espacios de diversión y entretenimiento. Y cuando una coja una guitarra y se lance, todas le diremos que adelante. ¡Y menos mal! Mira que nos quedamos sin saber que: «la fermentación es un proceso, de completa oxidación, que es muy complejo, en el que solo hay que dejar a los microorganismos, que realicen su función, pues son muy efectivos», como nos cantó Candela.
Las noches en estos encuentros son más claras, y la vez más estrelladas. En el ambiente flota una emoción rosácea, como un candoroso aroma. Los sonidos de la naturaleza no solo se agudizan y suenan más limpios y claros, sino que también se comprenden. Estas luces, estos sonidos, son nuestros colaboradores más directos, encienden la llama de nuestros sueños, y en la noche, apaciguan nuestros miedos.
Los gallos anuncian un nuevo día y los rayos del sol nos van calentando a medida que nos unimos al círculo, espacio para empezar el día con alegría ante los trabajos por los cuales nos hemos venido a encontrar. Revisión de la consulta permanente, un pequeño cuestionario online que toda persona relacionada con la permacultura tiene oportunidad (por no decir deber) de rellenar. De este modo las compañeras de Permacultura Íbera conoceremos en tiempo real los proyectos, sus integrantes, sus problemas y necesidades. O invito a rellenar la Consulta Permanente.
Todo esto y mucho más. Alessandro Ardovini nos presentó el por fin creado proceso de Diplomatura en la Academia de Permacultura Íbera. Un medio más para dar visibilidad y fundamento a nuestra labor de cara a la sociedad. En la sección de «charlas inspiradoras» Frances nos relató como Ecosystem Restorations Camps, organización internacional para la regeneración de ecosistemas ha iniciado un proyecto de permacultura en al altiplano albaceteño que con la ayuda de voluntarios de medio mundo y vecinos de la zona va poco a poco devolviendo la fertilidad a unos campos casi estériles. Y dos bellísimas chicas de FIRE nos relataron las bases de la forestería análoga, los medios con que contamos y el proceso en que se esta trabajando desde la fundación y universidades para implementar este sistema de reforestación, ya usado con éxito en zonas tropicales, en nuestros ecosistemas mediterráneos. ¡Animo chicas, que no nos falten medios para repoblar nuestros bosques!
Apertura de Agoras:
Cierra los ojos y respira profundamente, relájate, siéntete cómodo, arropado por las personas de a tu alrededor. Llevado por el amor y por tu capacidad para construir tu propio destino, imagínate a ti mismo dentro de diez años. Colocate como centro del mundo que quieres crear y visualiza este mundo a tu alrededor. ¿Como es el entorno? ¿Como es el aire que respiras? ¿Que sonidos se escuchan? ¿Quienes estan junto a ti? ¿Cómo es la naturaleza que contemplas? ¿Como te sientes aquí?
Abre ahora los ojos y dibuja este sueño sobre un folio en blanco.
Decenas de folios se inundaron con los colores y formas de nuestro sueño colectivo. Luego, con los ojos bien abiertos, tocaba poner sobre la mesa los mecanismos y objetivos concretos que nos llevarían a materializar este sueño. Un trabajo difícil, pues aunque nuestras visiones se parecen, no existe ninguna igual.
Conscientes de que el camino por recorrer es largo, decidimos no rendirnos, decidimos ver en la persona frente a nosotras a una aliada para caminar juntas, para llegar más lejos y subir más alto. Las ágoras eran los antiguos espacios para el encuentro, para el debate; donde se resolvían los preblemas y se creaba la cultura.
Tras cuatro días de intenso trabajo, estos son algunos de nuestros objetivos:
-Seguir realizando la CEP (Convergencia Estatal de Permacultura) anual, así como encuentros biorregionales.
-Mantener y actualizar la Web de PI con ayuda de voluntarias, así como crear un foro.
-Crear grupos de apoyo y redes locales.
-Crear sinergias con grupos afines, mapear proyectos y recursos disponibles.
-Aumentar nuestra presencia en Redes Sociales.
-Unificar bases de datos de recursos, personas y experiencias y compartirlas entre todas.
-Crear un slogan atractivo que sirva para divulgar la Permacultura (yo propongo un ejemplo: «permacultura, la tierra futura»).
-Abrir canales de apoyo y colaboración con Ayuntamientos, colegios, instituciones, así como con grupos ecologistas.
-Crear comisiones de difusión, y espacios y medios para publicar nuestra labor.
Y seguir, seguir adelante con un trabajo que día a día nos llega a más personas y nos cautiva por su gran capacidad transformadora. Por que Permacultura es una herramienta de cambio real, un sistema íntegro, dinámico, preparado para ser adaptado, para evolucionar…un sistema capaz de abrazar.
¡Para quedarse Picuet@!
Nuestro camino es largo, pero juntas disfrutaremos con cada pequeño paso hacia adelante. Y aunque alguna de nosotras camine a ciegas, no tendrá nada que temer, pues irá de la mano de otra que la guiará. Juntas hacia un futuro incierto, futuro que el oráculo binguero vaticinó la noche del Viernes y en cual las permacultoras seremos por fin mundialmente reconocidas, no sin antes haber presenciado los horrores del apocalipsis zombi.
Noches locas como aquella en que nos fuimos todas a la cata del tomate. Garaldea liberó a sus huestes y un ejercito de hortelanos se lanzó a la carretera hasta la vecina localidad de Perales de Tajuña, en donde catamos tomates (que sabores, que colores, que tomates), nos cenamos un buen rancho simbiótico cargado de microorganismos, bailamos al son de rockstars como «Las Malezas» o «Las Cabreras», de nuevo cantamos con «Candela Vargas» y otros tantos espontáneos que se animaron. Noche de alegría y desenfreno que para algunas se alargó mucho más de la cuenta. Pero es que la alegría que recorre nuestras venas no es para menos. ¡Que noche!
Con razón que al día siguiente todo el mundo se hiciese el remolón, y es que ninguno queríamos despedirnos. El buen rollo y la amistad han calado profundo en nuestros corazones. Al mirarnos ya no solo reconocemos a nuestras colegas y compañeras, sino también a nuestras amigas, a nuestras hermanas. Son estas las personas con las querríamos compartir todo nuestro tiempo, personas de verdad, personas que no tienen miedo de amar, que quieren ser amadas, que viven en paz y armonía con la naturaleza; naturaleza a la que cuidan y ven crecer.
Durante cuatro días hemos tejido entre todas una red de poderosos nudos, una red de alegría, compromiso y esfuerzo. Una red dispuesta a atrapar muchos más corazones audaces, una red que será capaz de sostenernos con un mínimo esfuerzo, la red de la unión, tejida por el amor. Donde tod@as somos bienbenid@as, donde cabemos tod@s.

Saludos desde FuenSerena y profunda gratitud por reportarnos este magnífico encuentro.
un verdadero placer