El pasado mes de Agosto ha cumplido 10 años uno de los proyectos en Permacultura más prometedores de cuantos he conocido últimamente. El lugar de denomina «Rúcula» y se sitúa en una pequeña finca a las afueras del pueblo de Mula, en Murcia. Carlets, tranquilo, organizado, metódico, lleva durante un decenio construyendo y viviendo este proyecto con la ayuda de amigos y voluntarios. Un lugar donde la seriedad y la organización se funden con la alegría y la improvisación. Todo un ejemplo de diseño y de valores.
Durante todo este tiempo, un abandonado y exhausto campo de naranjos se ha ido convirtiendo en un productivo vergel del cual, cada día más, pueden disfrutarse sus pequeños frutos. Ciruelitas verdes y dulcísimos melocotones pudimos disfrutar durante el mes de Julio, cosechados en el bosque comestible, sin duda el espacio más representativo de Rúcula. Un pequeño y joven bosque, ya mágico y acogedor. Un vivo ejemplo de producción frutícola sostenible. Con tan solo una década, esta foresta en ciernes, ayudada de buenas prácticas agrícolas, ha regenerado la fertilidad del suelo y cada día produce diferentes frutas y verduras para el disfrute de los participantes del proyecto.
Varias son las claves para este éxito experimental:
- La primera y más importante es el policultivo. Aún quedan algunos de los primeros naranjos, pero el resto del espacio se ha complementado de forma aleatoria con otros árboles frutales (higueras, ciruelos, melocotoneros, perales, manzanos, nogales, vides, avellanos, pistachos, etc.) y no frutales (como pinos diversos, bambú, álamos…), así como olivos de varias variedades, palmeras, y leguminosas (acacias, algarrobos…) que aportan nitrógeno al suelo. Estos árboles siguen un patrón de tresbolillo (según se hacía antaño y más provechoso que el patrón cuadrado derivado del uso del tractor), pero este patrón va e irá variando con el tiempo y el crecimiento natural (más o menos organizado según se dé) que el bosque desarrolle.
- También se permite el crecimiento controlado de la flora, bien autóctona, bien foránea. El Romero, la Lavanda o el Átriplex crecen aquí y allá, creando pantallas cortavientos, sombras y microclimas que aumentan la diversidad ecológica del bosque. Según la época del año en este suelo crecen espárragos, habas, calabazas, alcachofas; de modo semisalvaje. Amén de flores diversas y fragantes como el Amaro o medicinales como el Hinojo. Multitud de Aloes, arriates de cactus y crasas o Vetiveres que contienen el talud cercano (ver Tecnología Vetiver contra la erosión).
- Otra clave esencial de este éxito es el no laboreo del suelo. Durante 10 años ningún arado ha perforado la superficie. El control de las hierbas adventicias se realiza de forma selectiva mediante la desbrozadora mecánica; las hierbas cortadas, podas y hojas de los árboles caen al suelo y crean de manera natural un espeso acolchado que evita la evaporación del agua y protege la tierra y la mocrobiología del suelo de la insolación al tiempo que le aporta materia orgánica. La fina capa de humus (palabra que, por cierto, comparte etimología con «humilde» y «humano») crece año tras año. Los elementos que componen la biodiversidad (microorganismos, insectos aves y otros pequeños animales) del bosque van repartiendo y llevando los nutrientes a donde son necesarios sin necesidad de utilizar abonos químicos ni otros ínsumos costosos.
- Las colmenas de un apicultor trashumante amigo ayudan a la polinización de cultivos. La construcción de un gallinero móvil es el proyecto que colocará la guinda al pastel. Entonces, el manejo holistico de las gallinas a lo largo del bosque le dará el definitivo impulso, cerrando así aún más ciclos naturales.
- Resumiendo: un bosque en la puerta de casa que todo el año proporciona fruta y verdura fresca, sana, de temporada, libre de venenos, de incomparable sabor… y gratis!!!
En la finca se levantan también 3 espacios para habitar, disfrutar y convivir:
La casa conforma la zona 0 de este proyecto. Una amplia sala en la que resguardarse del calor estival, del frío invernal y donde comer juntos en armonía, leer cómodamente o bien disfrutar de una fresca limonada ruculera mientras observamos las peripecias de tres palomas, que han hecho del patio interior de la casa nuestro televisor colombícola. Las veladas nocturnas en el porche frente a la casa eran de lo más agradable.
Rúcula cuenta también con dos espacios en los que acoger a los voluntarios que acuden a aprender y a colaborar con el proyecto. La yurta es el lugar ideal para el verano, salvando las horas centrales del día, memento en donde sería más fresco el domo. Esta bioconstrucción se levantó hace unos años durante un curso impulsado por el proyecto. Hoy, los entonces chiquitos pinos han ocultado la construcción en un sombrío y acogedor rincón.
A mitad de camino entre el bosque y las viviendas se encuentra también la huerta. Otro espacio importante dentro del proyecto y que aún necesita de un ligero impulso. Va definiendo poco a poco su forma, no obstante y los elevados bancales colmados de bocashi son ya muy agradecidos. Quiero añadir antes de que se me olvide que todo el espacio, tanto los huertos como los corredores y franjas verdes, así como el bosque comestible se encuentran sistemáticamente regados por tubos de goteo que proporcionan a cada zona la humedad necesaria (sin excesos, pues el esencial recurso no abunda en la zona) para un correcto desarrollo.
El invernadero y el vivero producen nuevos plantones constantemente. Durante mi estancia plantamos Algarrobos, Almeces, Moreras y una docena más de Moringas, que se unieron a las ya plantadas el año anterior. Las Paulonias plantadas entonces se alargan día tras día. Este vivero esta bañado por el aroma dulzón que desprenden los tanques de biofertilizante, esencia viva que hace que todo en Rúcula crezca fuerte y vigoroso.
Pues sí… este el entorno en donde vive Carletes, como ya he dicho, director de este proyecto, junto a su fiel y cariñoso perro Ru. Permacultor con solera, aprendiz del gran Jairo Restrepo, investigador, desarrollador, integrante de la Red de Permacultura del Sureste Ibérico; tanto él como su biblioteca llenaron mi cabeza de buenos y productivos métodos y técnicas. Todo en Rucula esta pensado para aprender.
Dejo abierto aquí (pues ya me he extendido bastante) un espacio para hablar en el futuro de «Sabina», finca y proyecto hermano a Rúcula que comienza ahora también a crecer en la cercana Sierra Espuña.
Mandar Saludos y gratitudes a Carlets y al adorable Ru; a Nina (amiga nórdica y ruculera de adopción) y a los demás amigos que este verano he hecho en este y otros proyectos del Sureste una algarabía de encuentros extraordinarios. Os deseo muchos años más construyendo alegres experiencias, abriendo mentes y albergando vida.

Deja un comentario