Tras un tiempo de introspección. Iniciamos un nuevo ciclo haciendo una invocación a la Diosa de la Primavera. Ella esta en ti. Que su abundancia, su fuerza y su luz nos acompañen.
¡Resucita!
¡Oh, madre antigua!
Resurge una vez más.
Regresa a tu estación,
retorna tu verde.
Recupera.
Tu tierra, fría
ahora calienta.
Crece, regenera.
¡Reaparece!
¡Oh! madre antigua,
de verde vida.
El hielo pasó.
Ahora, tu y el sol.
Inunda.
Reabre tus ojos
infinitos,
las flores.
Tu piel es mi piel.
¡Oh, verde hoja!
Realimenta.
Cargada de aroma
en el viento
cabalga.
Tu melena dorada
la hierba seca
ya pasada.
Renace y fluye
en el arroyo,
no hullas.
Comes tierra
y silvas viento,
recicladora.
Bebes risas
y robas tiempo,
reajustadora.
Reabre
yemas rojas de éxtasis
y pimpollos.
Toma lo que es tuyo.
Madre,
haz el favor.
Rebrota
en lirios y narcisos.
Tus retoños.
Recrece.
Abre y expande,
pasión y calor.
Te me ofrezco,
yo y mi honor.
Recupera.
Abre tus ojos de nuevo
abre tus flores.
Primavera.
Brilla en la Luna,
asciende en la marea.
Tú, la estrella.
Ya crían de nuevo
las altas aves
en tu seno.
Déjame adorarte
madre antigua,
te pertenezco.
Aquellos impíos paganos
segaron tu tiempo.
Necios.
Quienes no te olvidan
son felices
en si mismos.
Retorna a las nubes,
y a los ríos.
¡Corre querida!
Retorna a la vida
¡Madre antigua!
Resucita.


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